Cómo una terminal de GLP detectó 3 fugas invisibles
en solo 8 minutos
El Gas Licuado de Petróleo (GLP) es de gran uso en muchas industrias, pero también es uno de los fluidos más peligrosos de gestionar. Al ser una mezcla altamente inflamable, principalmente propano y butano, almacenada a presión, cualquier fuga puede ser extremadamente peligrosa.
A diferencia de otros gases, el GLP tiene un comportamiento físico crítico: es más pesado que el aire. Esto significa que no se disipa hacia arriba, sino que puede acumularse en zonas bajas a nivel de suelo, en sótanos o desagües, creando bolsas de vapor invisibles.
Basta con una mínima chispa para desencadenar un incendio o explosión, ya que forma mezclas explosivas con el aire en concentraciones tan bajas como del 2% al 10%. Además, en espacios cerrados actúa como un asfixiante simple que desplaza el oxígeno, poniendo en riesgo la vida de operadores.

El verdadero problema de seguridad no siempre es lo que se ve, sino lo que se ignora de forma cotidiana. Ante este peligro invisible, la ventilación ayuda, pero la detección oportuna se convierte en una de las principales líneas de defensa para prevenir incidentes.
Esto quedó demostrado recientemente durante una inspección realizada en las instalaciones de una Terminal de almacenamiento de GLP.
El personal de mantenimiento y seguridad de la planta trabajaba de manera recurrente en las áreas operativas, considerando que las condiciones operativas eran seguras para el personal. Sin embargo, los métodos tradicionales de inspección visual o auditiva se quedan cortos en estos entornos industriales ruidosos. Las microfugas no se ven y, la gran mayoría de las veces, son completamente inaudibles para el oído humano.
El desafío en esta inspección era asegurar que la planta estaba libre de riesgos, ya que las herramientas convencionales no lograban percibir los fallos en la contención. Mientras una fuga pase desapercibida, la empresa no solo incrementa su tasa de riesgo de accidentes, sino que sufre un goteo constante de dinero que afecta directamente los balances de inventario.
Para resolver este desafío durante la inspección, se introdujo tecnología de triangulación sónica. Las cámaras acústicas son dispositivos capaces de captar presión acústica en un rango de frecuencias desde infrasonido hasta ultrasonido, de 2 Hz a 96 kHz.
¿Cómo funcionan?
El equipo cuenta con una matriz de 136 micrófonos MEMS altamente sensibles que detectan esos sonidos imperceptibles para el ser humano. El software procesa estas ondas acústicas y las superpone en tiempo real sobre una imagen visible en la pantalla. El sistema permite identificar visualmente el punto exacto donde se origina la fuga: muestra una mancha de color sobre el origen de la fuga.
Para aplicaciones de GLP, los modelos Hikmicro AI56 y AI76 se configuran específicamente en estos rangos, hasta 120 dB. Su nivel de precisión es tan extremo que pueden detectar fugas tan diminutas como de 0.0047 LPM a una presión de 6 bares, y operar a distancias seguras que van desde los 0.3 hasta los 150 metros.

Puntos críticos evaluados en la inspección:
Con esta tecnología, el equipo pudo auditar rápidamente los componentes más propensos a fallas:
- Conectores y acoples
- Empalmes y mangueras
- Válvulas, reguladores y actuadores
- Filtros y juntas
- Compresores
8 minutos bastaron para identificar fugas críticas
Los resultados de aplicar esta tecnología en la Terminal de GLP fueron contundentes. En tan solo 8 minutos de recorrido con la cámara acústica Hikmicro, fue posible detectar tres fugas de gran importancia que habían pasado completamente desapercibidas para el personal que laboraba allí diariamente.
El impacto de este hallazgo en la inspección fue triple:
- Seguridad inmediata: se identificó oportunamente un riesgo potencial de explosión o asfixia en una zona de tránsito constante de trabajadores.
- Cálculo de pérdidas: la tecnología no solo localizó el problema, sino que permitió identificar el gasto exacto de la fuga y determinar el costo financiero del desperdicio.
- Eficiencia operativa: al detener el flujo perdido, se corrigieron de inmediato los descuadres en los balances de inventarios de GLP.
Dejar la seguridad de una planta de GLP en manos de la suerte o de inspecciones obsoletas es un riesgo costoso y peligroso. La tecnología acústica demuestra que es posible detectar fugas completamente imperceptibles en inspecciones tradicionales. Además, esta inspección puede realizarse a una distancia segura, minimizando al máximo la exposición del personal en zonas de alto riesgo.






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